Hola...

Te invité a almorzar. Pedimos el mismo sabor de helado ese día como postre.
¿De qué sabor era? (una sola palabra)

No quería iniciar el 2026 sin saludarte y desearte un año nuevo maravilloso. Tu nombre siempre está en el aire, pues te tengo presente en mis oraciones; le pido a Dios que cuide tus pasos y que Su presencia te acompañe a donde tu vayas. Pienso en todo lo que vives ahora y te admiro, y deseo de todo corazón que este año te regale solo felicidad y sorpresas hermosas.

Pensé mucho en qué regalarte, pues de verdad quería hacerte algún regalo y, acortando la distancia, sentí que lo más honesto que puedo entregarte es algo más de lo que he escrito para en ti.